Entrar en Casa Santiago Botero no es simplemente llegar a un destino; es una invitación a habitar una obra maestra. Resguardada tras los legendarios muros del siglo XVIII en la Ciudad Amurallada de Cartagena, esta villa-museo boutique respira al ritmo de la herencia colombiana. La propiedad trasciende la experiencia hotelera tradicional, ofreciendo un santuario donde los huéspedes conviven con las pinceladas de maestros como Fernando Botero, Ana Mercedes Hoyos y David Manzur.
Bajo la dirección artística de la propietaria y artista Manuela Echeverri, la villa ha sido restaurada para preservar su alma colonial mientras abraza una estética moderna y audaz. Aquí, uno no solo se hospeda; uno entra en un lienzo vivo donde los jardines tropicales se encuentran con techos de doble altura y candelabros de hierro iluminan el puente entre la historia y el alto diseño.
La vida en la Casa es un proceso sensorial de descubrimiento. Desde el ritual matutino de un desayuno preparado por un chef en el exuberante patio central, hasta un cóctel al atardecer en la terraza panorámica, cada momento está diseñado con intención artística. Es un lugar de grandeza serena y color vibrante—un oasis privado donde el lujo del silencio solo se ve interrumpido por el suave chapoteo de la piscina y el susurro de las palmas nativas. Porque en Cartagena, muchos buscan un lugar donde dormir, pero en Casa Santiago Botero, los huéspedes despiertan dentro de una obra de arte. Puedes leer más sobre esta propiedad en Condé Nast Traveler.